Cuando hablamos de vinos tucumanos, hay tres conceptos clave que se imprimen en su calidad: tradición familiar, innovación y el trabajo artesanal. Una combinación que poco a poco fue destacando nuestra producción dentro del mapa vitivinícola del norte argentino. Todo eso enmarcado en los paisajes imponentes de los Valles Calchaquíes: los cerros ocres o grisáseos, el cielo inmenso de un azul estridente y el aire seco y limpio. El escenario de un agradable clima de altura donde la vid madura con un ritmo particular.

Los días de sol intenso y noches frías concentran aromas y sabores en cada racimo. En este territorio que se despliega a lo largo de la ruta 40, entre Colalao del Valle y Amaicha, nacen algunos de los vinos más singulares de la región, producidos en viñedos que superan los 2.000 metros sobre el nivel del mar.

Esos paisajes de altura serán el marco de la Fiesta Provincial de la Vendimia, que se celebrará mañana en la plaza Miguel Critto de Colalao del Valle. Desde las 16 y hasta la medianoche, bodegas de los Valles Calchaquíes compartirán su producción en una jornada que combinará degustaciones, gastronomía regional, artesanos y espectáculos artísticos.

Enoturismo

La celebración busca poner en valor el crecimiento del vino tucumano, una actividad que en los últimos años consolidó su lugar dentro del sector a nivel nacional. A lo largo de la Ruta del Vino de Altura conviven proyectos familiares, bodegas boutique y experiencias comunitarias que trabajan con variedades como torrontés, malbec, tannat o cabernet franc, adaptadas a los suelos pedregosos y a la amplitud térmica del valle. Hoy esta ruta reúne unas 11 bodegas que ofrecen servicios de enoturismo, a las que se suman casi una decena de productores. Se encuentran distribuidas a lo largo de 100 kilómetros entre Colalao del Valle y Amaicha, donde la vitivinicultura se desarrolla en viñedos ubicados entre los 1.700 y los 3.000 metros sobre el nivel del mar.

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La calidad y originalidad de estos vinos se refleja también en los reconocimientos que comenzaron a recibir varias etiquetas de la provincia. En concursos nacionales se destacaron por su intensidad aromática y su marcada identidad territorial especialmente los varietales de torrontés y malbec elaborados en altura.

Para quienes quieran sumarse, Colalao del Valle se encuentra a tres horas de San Miguel de Tucumán. Se llega por la ruta 307 hacia los Valles Calchaquíes y luego por ruta 40. También hay servicios de ómnibus hasta Amaicha del Valle con conexión hacia la zona.

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Con su combinación de paisaje, tradición vitivinícola y hospitalidad vallista, la fiesta promete convertirse en una de las celebraciones más representativas del calendario turístico tucumano: una invitación a descubrir, copa en mano, el carácter del vino nacido en los cerros del norte.